Cochamó

A propósito del Pudú: La Importancia del respeto y la señalética en los caminos de Cochamó

En memoria de nuestro Dalí una reflexión, por Paula Sanza.

Desde que llegue a vivir al valle de Cochamó, le he hecho saber a las autoridades mediante cartas como particular, cartas como comunidad organizada, y en diferentes reuniones la importancia y la necesidad de poner señalética para reducir la velocidad en el camino del Valle de Cochamó, en el pueblo de Cochamó y entre el Pueblo y el Valle, y por qué no en toda la comuna.

Es insólito ver como algunos conductores manejan en estos pequeños caminos como si estuvieran en una pista de fórmula 1. Sí, yo también cuando he tenido una urgencia he manejado rápido en estos caminos, pero normalmente manejo a una velocidad prudente y siempre con los ojos bien puestos en la ruta por cualquier ser vivo que puede aparecer o estar en el camino.

Cada vez que manejo los 8 km desde mi casa en el Valle al pueblo de Cochamó en mi camino se cruza por lo menos 1 o más de la siguiente lista: vacas, ovejas, zorritos, cara cara, perritos, gatos, gallinas, gansos, chanchos, cabras, caballos y una vez el puma. Todo esto solo en invierno, en verano tenemos que sumar: transportes de turistas a toda velocidad, buses, turistas caminando, turistas en caballo, turistas en auto, pilcheros, bicicletas, etc.

Las autoridades se tiran la pelota entre vialidad y la municipalidad, y en la vía siguen ocurriendo accidentes por esos conductores irresponsables que van muy rápido, con la música a todo volumen, conversando y mirando al copiloto como si en esas curvas nunca se apareciera un animal, una persona u otro conductor irresponsable que va a toda velocidad y sin prestar atención al camino.

Hace unas semanas como familia sufrimos en carne propia por la irresponsabilidad de este tipo de conductores. Una camioneta blanca con un conductor exactamente como el de la descripción anterior atropello a nuestro cachorro en la vía pública. Es verdad fue un accidente, mi cachorro salto del auto y venia esta camioneta a toda velocidad con la música fuerte, pero a una distancia en la cual aún era posible reaccionar si ibas atento al camino, nada importó, el conductor no escucho y quizás tampoco vio que había un cachorro en el camino porque no freno, no le trato de hacer el quite, no hizo NADA para evitar el accidente.

Minutos más tarde nuestro cachorro de 6 meses, Dalí, un compañero increíble, parte de nuestra familia, inteligente, fuerte y atlético (a su corta edad ya conocía cerro la Paloma y Trinidad) nuestro querido Dalí nos dejó para siempre. Por días lloramos su partida, incluso al escribir esto se me caen las lágrimas, pero bueno entre llantos nos consolamos, fue un accidente, así es la vida y la muerte.

Me puse a pensar en todos mis amigos y conocidos que han perdido a sus mascotas queridas en similares circunstancias, me acorde hace años cuando en plena av. principal de Cochamó, frente a la Ollita, al lado de la escuela y biblioteca, donde siempre hay niños, adultos, perros y gatos transitando, en ese lugar otro conductor se llevó la vida del poodle de la hija pequeña de Vitoco y Marina, en frente de los ojos de la pequeña!!!

Y eso es solo animales domésticos, nuestra fauna nativa igualmente sufre por la alta velocidad de los conductores, como el Pudú que tanto revuelo causo la semana pasada.

Nuevamente le pido a las autoridades municipales y regionales: Por favor es necesario controlar la velocidad en estos caminos. Es necesario implementar señalética en las vías de Cochamó, El valle, Pueblo Hundido, y el Estuario. Se necesitan lomos de toro en las zonas residenciales para que los conductores respeten la velocidad. Por favor, ¿cuantos accidentes más tienen que haber?

Hago también una invitación a la comunidad: Por favor respetémonos para que todos vivamos felices, no se nos puede olvidar que nuestras acciones pueden causar un gran efecto en la vida de otra persona, por esto seamos empáticos con los otros miembros de este maravilloso lugar.

¡Respeto y bendiciones para todos!

Paula Sanza

En memoria de nuestro Dalí o más conocido como “cojones” y de todas esos perritos y mascotas que se vuelven parte de nuestras familias y llenan el hogar de amor, alegría y lindos momentos.

Nota del director: Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite, y no representan necesariamente la opinión de Diario Lawen.

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